LA GUERRA DEL RIF (1920-1926) La guerra oblidada

2022-05-11 11:15

El meu pare sovint parlava de la Guerra dÀfrica, però gairebé mai de la Guerra Civil; era la meva mare que ho feia amb freqüència. A la Guerra d’Àfrica o del Rif hi va passar prop de tres anys i va ser l’únic del poble que va tornar viu dels tres de la seva lleva que hi van anar. La imatge del desastre  d’Annual del 22 de juliol de 1921 era massa forta com per oblidar-la. En aquella data ja portava set mesos a l’exèrcit entre trinxeres; sota la pluja, famèlics, plens de rates i infectats de polls; soldats ferits, malalts... Dos companys seus del poble hi van morir, un el van poder portar i està enterrat al cementiri vell, l'altre, Joan Ardevol Cubells es quedà en aquells camps i muntanyes víctima de la barbàrie. Per sort, el meu pare no es trobava a Monte Arruit però formava part de les forces que hi arribaren després. L’escenari que es trobaren i descrivia era dantesc, esgarrifós, colpidor; cossos esbutzats, cames, braços i caps tallats servien d’aliment a les alemanyes.

El desastre en principi va ser amagat per la censura però poc després alguns corresponsals ja n'informaren. La descripció que en fan coincideix amb la del meu pare.   

Milers de joves hi van morir i molts altres que salvaren la vida tornaren a patir el drama de la Guerra Civil uns anys més tard. Avui, a gairebé cent anys d'aquells fets, molt pocs del  poble coneixen  aquesta tràgica història i de la dissortada sort d'aquells homes.

A tots ells l'homenatge i el record.

La Libertade Alava diu:

 “En Monte Arruit, el espectáculo es horroroso. A primera vista había cerca de ochocientos cadáveres de soldados delante de la posición, y pasaban de un centenar los caballos muertos. Debido al olor insoportable no se han establecido las tropas en la posición por temor a la salud”.  publicaron además los aterradores testimonios de supervivientes que habían llegado al Hospital Militar de Vitoria, como el del cabo Miguel Capel de la posición de Bu-Ermana “Llegue a San Juan de las Minas y allí vi un cuadro de horror que luego para mí, ha resultado una ñoñez. Vi ocho soldados amarrados y muertos, mutilados y profanados de manera bárbara e incontable. Además vi muertos también a un cabo y dos guardias civiles, a dos paisanos y dos niños. Yo ya no sabía si tenia sensibilidad”. O de Gregorio Coveta superviviente de Monte Arruit: “La resistencia no era posible ya. La vida nos importaba un bledo y pensando en entregársela a aquellos salvajes, nos agrupamos en la posición. Empezó la degollina; pero se impusieron a los asesinos otros moros menos crueles y yo fui uno de los que salvaron la piel.

 

El Heraldo de Alava diu:

”La recuperación de Zeluán no había sido menos sobrecogedora: “Todo el camino de Tauima a Zeluán es un largo calvario de lacerías, el camino del martirio que sufrieron nuestros hermanos en Julio y Agosto. Más de 300 cadáveres insepultos informes restos de espantable visión, carcomidos por los cuervos, momificados por la intemperie, calcinados por el sol, yacen a lo largo de la carretera; sobre las cunetes en la mitad del camino, entre las matas y chumberas de los alrededores. Los hay abrasados por hogueras, entre cuyas cenizas yacen, ennegrecidos los huesos, devoradas las carnes y vestiduras. Los hay desnudos, torturados, mutilados, con las entrañas al sol. Los hay en todas las posturas, aislados, en grupos, alineados como en una formación macabra” 

  

PD.

   El meu pare Joan Masip i Sans, nasqué el 27 d'octubre del 1899, embarcà amb el Vicente Pujol el gener de 1921 cap a l'Àfrica i tornà de la guerra amb el mateix vaixell el 27 d'otubre de 1923, el 27 d'octubre de 1933 va ser la data de la seva boda i el 27 d'octubre de 1970 la data del seu enterrament. El 1938 la guerra es va endur el seu primer fill i les bombes ensorraren la casa en el decurs de la Batalla de l'Ebre l'agost de 1938.
 
Joan Ardevol Cubells, de la mateixa lleva que el meu pare, segons diu la familia li va tocar fer el servei militar a Ceuta però ho van comprar (per  no anar a l'Africa) i llavors va anar a un regiment de Vitòria , el d'Infanteria 53, amb tanta mala sort que els van enviar a la guerra d'Africa on va morir.
 
 
 
 
 

LA GUERRA DEL RIF- homenaje

 

Mi padre a menudo hablaba de la Guerra de África, pero casi nunca de la Guerra Civil; era mi madre que lo hacía con frecuencia. En la Guerra de África o del Rif pasó cerca de tres años y fue el único del pueblo que volvió vivo de los tres de su reemplazo que fueron. La imagen del desastre de Annual del 22 de julio de 1921 era demasiado fuerte como para olvidarla. En aquella fecha ya llevaba siete meses en el ejército entre trincheras; bajo la lluvia, hambrientos, llenos de ratas y infectados de piojos; soldados heridos, enfermos ... Dos compañeros suyos del pueblo murieron, de uno pudieron traer su cuerpo y está enterrado en el cementerio viejo, el otro, Joan Ardevol Cubells se quedó en aquellos campos y montañas víctima de la barbarie. Por suerte, mi padre no se encontraba en Monte Arruit pero formaba parte de las fuerzas que llegaron después. El escenario que se encontraron y describía era dantesco, escalofriante, sobrecogedor; cuerpos descuartizados, piernas, brazos y cabezas cortadas servían de alimento a las alemanas.

    El desastre en principio fue ocultado por la censura pero poco después algunos corresponsales ya informaron de lo ocurrido. La descripción que hacen coincide con la de mi padre.

 Miles de jóvenes murieron y muchos otros que salvaron la vida volvieron a sufrir el drama de la Guerra Civil unos años más tarde. Hoy, a casi cien años de aquellos hechos, muy pocos del pueblo conocen esta trágica historia y de la desafortunada suerte de aquellos hombres.

A todos ellos el homenaje y el recuerdo.

 PD.     
 

     Mi padre Joan Masip y Sans, nació el 27 de octubre de 1899, embarcó con el Vicente Pujol en enero de 1921 hacia África y volvió de la guerra con el mismo barco el 27 de otubre de 1923, el 27 de octubre de 1933 fue la fecha de su boda y el 27 de octubre de 1970 la de su entierro. En 1938 la guerra se llevó su primer hijo y las bombas destrozaron la casa en el transcurso de la Batalla del Ebro en agosto de 1938.

   Joan Ardevol Cubells, del mismo reemplazo que mi padre, según dice la familia le tocó hacer el servicio militar en Ceuta pero lo compraron (por no ir al Africa) y entonces fue a un regimiento de Vitoria, el de Infantería 53, con tan mala suerte que los enviaron a la guerra de Africa donde murió.

 
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